A veces la necesidad habita en la piel
A veces me quedo mirando los libros amontonados en la estantería.
Los contemplo con una sonrisa porque ahora apenas leo.
Los toco, los abro, los
huelo y los dejo.
De momento no necesito buscar vidas inventadas. Ahora solo necesito mis palabras, tus palabras. Tus miradas. Tus manos. Tu piel.
Necesito despertarme contigo con el sol entrando por la ventana, con olor a mar o con
olor a bosque, me da igual, y que me mires y me agarres como si acabaras de
verme. Olvidarnos del zumo y el café. Y bebernos. Bebernos todos los días.Ver correr el mundo y nosotros ahí, lentos, suaves. Todos
fuera y tú aquí, dentro.
Y que me arrases, que me quemes, que me agotes, que me hagas
temblar.
Y arrasarte, y quemarte, y agotarte con un estremecimiento brutal.
Y que
te levantes cinco minutos antes solo para tumbarte conmigo diez minutos más. Susurrándome al oído que llegas tarde a trabajar. Sin soltar
mi mano. Y escribiendo en el espejo del baño que aún no te has ido y
ya me echas de menos y quieres volver para terminar todos los besos que se
han quedado a medias en mi boca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario