viernes, 4 de julio de 2014

Latidos


A veces la necesidad habita en la piel






 A veces me quedo mirando los libros amontonados en la estantería. 
Los contemplo con una sonrisa porque ahora apenas leo. 
Los toco, los abro, los huelo y los dejo. 
De momento no necesito buscar vidas inventadas. Ahora  solo necesito mis palabras, tus palabras. Tus miradas. Tus manos. Tu piel.
Necesito despertarme contigo con el sol entrando por la ventana, con olor a mar o con olor a bosque, me da igual, y que me mires y me agarres como si acabaras de verme. Olvidarnos del zumo y el café. Y bebernos. Bebernos todos los días.Ver correr el mundo y nosotros ahí, lentos, suaves. Todos fuera y tú aquí, dentro. 
Y que me arrases, que me quemes, que me agotes, que me hagas temblar. 
Y arrasarte, y quemarte, y agotarte con un estremecimiento brutal.  
Y que te levantes cinco minutos antes solo para tumbarte conmigo diez minutos más. Susurrándome al oído que llegas tarde a trabajar. Sin soltar mi mano. Y escribiendo en el espejo del baño que aún no te has ido y ya me echas de menos y quieres volver para terminar todos los besos que se han quedado a medias en mi boca.




 



No hay comentarios:

Publicar un comentario