viernes, 25 de julio de 2014

Mis adentros perezosos


 

  De nieve, huracán y abismos, el sitio de mi recreo.
 Silencio, brisa y cordura dan aliento a mi locura.
Hay nieve, hay fuego, hay deseos, allí donde me recreo...


Hay días en los que necesitas que te den un empujón cuando pasas demasiado tiempo sumergida en tus adentros, perezosa por salir. Saboreando la sensación de caminar sola, sin pisar el suelo. Y con cada paso adelante sentir que sigues estando un paso atrás, relajada, observándolo todo.  Sin pensar en nada. Entregándote perezosamente al movimiento de los demás.
 Como si la vida pasara rozándote, sin tocarte  apenas. Inmóvil, absorta, mientras todo pasa  a tu lado suave, lento y sin ruido. Mirando sin ver, escuchando sin oír, solo tocando y sintiendo. Como si la vida con todos sus desórdenes te observara desde lejos.

Y algo tan sencillo como que me animaran a limpiar el equipo me hizo salir, que ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que lo embadurné todo de grasa.




Fue un empujón amigo, suave pero insistente. Me zarandeó por dentro hasta hacerme sentir la vida fuera de mí. 
Como el amanecer de hoy con una tormenta de las buenas. Me gusta cuando el cielo se llena de nubarrones grisesazulados y se medio cae mojándolo todo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario