miércoles, 30 de julio de 2014

Con los ojos cerrados


A veinte milímetros de ti

 
De repente te has parado sin importarte quién estuviera cerca. 
Sin quitar tu brazo de mis hombros.
Miradas intensas y profundas durante unos segundos fugaces y eternos.
Y tu beso en la boca.
Tanteador
blandito
lento y suave
dulce
húmedo
caliente
con labios tiernos y gorditos.
Sin palabras. 

Caminando como si no hubiera pasado nada. 
Y has vuelto a hacerlo. 
Tú penetrándome con tus ojos
 y yo cayendo una vez más en el abismo mágico 
de esos veinte milímetros de vértigo.
Otro beso igual. Y otro.


 


Me ha costado saltar de la cama cuando ha sonado el despertador...
Pero ha sido un salto feliz. Eso creo.


 

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