Suerte que nos tenemos
Es una de mis flores
favoritas desde que vi los pompones amarillos, apretados, casi perfectos, todos iguales y a la
vez tan llamativos, en los que se habían convertido sus semillas de Tagete erecta.
Desde entonces me fascinan sus mezclas intensas, cómo se combinan sus tamaños, formas y colores, sus pétalos lisos y los no tan lisos, y cuando lo recuerdo me saca una
sonrisa gigante… porque desde entonces, lo mío con las flores se ha convertido
en amor del bueno.
(Mi primer par de Tagetes selváticos de esta temporada.)
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