A veinte milímetros de ti
De repente te has parado sin importarte quién estuviera cerca.
Sin quitar tu brazo de mis hombros.
Miradas intensas y profundas durante unos segundos fugaces y eternos.
Y tu beso en la boca.
Tanteador
Tanteador
blandito
lento y suave
dulce
húmedo
caliente
con labios tiernos y gorditos.
Sin palabras.
Caminando como si no hubiera pasado nada.
Y has vuelto a hacerlo.
Tú penetrándome con tus ojos
y yo cayendo una vez más en el abismo mágico
de esos veinte milímetros de vértigo.
Otro beso igual. Y otro.
Y has vuelto a hacerlo.
Tú penetrándome con tus ojos
y yo cayendo una vez más en el abismo mágico
de esos veinte milímetros de vértigo.
Otro beso igual. Y otro.
Me ha costado saltar de la cama cuando ha sonado el despertador...
Pero ha sido un salto feliz. Eso creo.


