miércoles, 30 de julio de 2014

Con los ojos cerrados


A veinte milímetros de ti

 
De repente te has parado sin importarte quién estuviera cerca. 
Sin quitar tu brazo de mis hombros.
Miradas intensas y profundas durante unos segundos fugaces y eternos.
Y tu beso en la boca.
Tanteador
blandito
lento y suave
dulce
húmedo
caliente
con labios tiernos y gorditos.
Sin palabras. 

Caminando como si no hubiera pasado nada. 
Y has vuelto a hacerlo. 
Tú penetrándome con tus ojos
 y yo cayendo una vez más en el abismo mágico 
de esos veinte milímetros de vértigo.
Otro beso igual. Y otro.


 


Me ha costado saltar de la cama cuando ha sonado el despertador...
Pero ha sido un salto feliz. Eso creo.


 

viernes, 25 de julio de 2014

Mis adentros perezosos


 

  De nieve, huracán y abismos, el sitio de mi recreo.
 Silencio, brisa y cordura dan aliento a mi locura.
Hay nieve, hay fuego, hay deseos, allí donde me recreo...


Hay días en los que necesitas que te den un empujón cuando pasas demasiado tiempo sumergida en tus adentros, perezosa por salir. Saboreando la sensación de caminar sola, sin pisar el suelo. Y con cada paso adelante sentir que sigues estando un paso atrás, relajada, observándolo todo.  Sin pensar en nada. Entregándote perezosamente al movimiento de los demás.
 Como si la vida pasara rozándote, sin tocarte  apenas. Inmóvil, absorta, mientras todo pasa  a tu lado suave, lento y sin ruido. Mirando sin ver, escuchando sin oír, solo tocando y sintiendo. Como si la vida con todos sus desórdenes te observara desde lejos.

Y algo tan sencillo como que me animaran a limpiar el equipo me hizo salir, que ya ni me acuerdo de cuándo fue la última vez que lo embadurné todo de grasa.




Fue un empujón amigo, suave pero insistente. Me zarandeó por dentro hasta hacerme sentir la vida fuera de mí. 
Como el amanecer de hoy con una tormenta de las buenas. Me gusta cuando el cielo se llena de nubarrones grisesazulados y se medio cae mojándolo todo.


miércoles, 23 de julio de 2014

Mis afueras



 
* De sol, espiga y deseo...


El final de mi mañana lo he pasado corriendo por un campo enorme de trigo recién segado. Y mientras corría y saltaba pisando cañas cortas y montones de paja donde antes había espigas, para frenar un caballo escapado, pensaba en los senderos de mis afueras. 
En uno de mis sitios de recreo.
Ahora mismo estoy en uno de ellos, me decía a mí misma sonriendo, sin dejar de mirar a lo lejos y mojada bajo un sol quemador. Parando en seco unas veces con los brazos abiertos, y arrancándome otras  mientras los agitaba clavando las puntas de mis botas para salir rápidamente de allí.
Ellos no se imaginaban lo que pasaba por mi cabeza mientras corríamos gritándonos ayudas. Y lo hemos conseguido. Han sido sesenta minutos de carreras, saltos, avances y parones que nos han dejado agotados. Agotados pero contentos. 
Las sonrisas no nos cabían en la cara mientras caminábamos junto al caballo. Mojados de sudor. Él también. Y nosotros con la camiseta pegada a la piel. Sonrisas gigantes convertidas en risas bajo el agua fresca de la ducha con el caballo escapista. Y una cocacola helada en la mano. 

(Me prometo traer mañana el campo que he corrido y saltado hoy, y que me ha hecho sentir intenso uno de mis lugares de recreo.)

* El campo prometido

Paisajes

El sitio de mi recreo

Mis afueras tienen sabor a sal y espuma de mar. A atardeceres dorados, a brisa, a bosque húmedo, a campos de trigo recién segado, a sonrisas, a niñez. Y en mis adentros se abrazan y desabrazan y vuelven a abrazarse el alma, el corazón y la piel.




Qué maravillosa manera tiene este hombre de describir ese lugar íntimo que todos tenemos dentro y fuera de nosotros. 
Solo podía ser Antonio Vega, uno de mis poetas favoritos.


martes, 15 de julio de 2014

Por esos caprichos del azar


Nos encontramos sin buscarnos y te llevaste todos mis pájaros...


Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir 
que su ojo solo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, 
tampoco deja entrar en su ser otra cosa; no puede absorber 
ninguna otra cosa, pues se concentra en lo que busca.
Tiene un fin y está obsesionado con él. Buscar significa tener un objetivo.
Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no tener ningún fin.
Herman Hesse. Siddharta







 Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar.
Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Yo estaba donde
no tenía que estar
y pasaste tú,
como sin querer pasar.
Pero prendió el azar
semáforos carmín,
detuvo el autobús
y el aguacero hasta
que me miraste tú.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué,
ni me viniste a buscar.


 Anoche me prometí no escribir hoy. Tenía revueltos todos mis demonios y no me dejaban pensar con claridad. Qué difícil es mantenerlos a cada uno en su lugar y bien amarrados...
Pero desde hace un rato grande me siento muy bien. Porque me gusta que te guste que te eche de menos no solamente ayer. Y que me busques y no me encuentres y sigas buscándome hasta encontrarme.
Porque me encantan las sorpresas rellenas de ternura. Que me pidas que me cuide mucho, muchísimo, muchísimo.
Y tus besos muchos y muy gordos, y los mejores y los muy tremendos.
Y que me digas que mañana nos vemos más... y caérseme de golpe todas las palabras menos dos.


lunes, 14 de julio de 2014

Atardecer



  

Te he contado alguna vez que soy de esas personas que mete 
el coche en el primer hueco que encuentra, 
si el atardecer me pilla en la carretera y sin prisa?
Me invaden las luces anaranjadas que incendian el horizonte 
y la amalgama de colores tan exquisita.
La despedida de las últimas luces del día. Y el silencio...
No quiero perdérmelo.
El atardecer me sabe a vida, a esperanza de reencuentro, 
a la necesidad de un abrazo. Me sabe a versos.
Como este cachito maravilloso de poesía nerudiana  que he recordado 
durante este atardecer:
-Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

En ese momento 
echaba en falta beber 
un té verde con hierbabuena.
Y a ti...


sábado, 5 de julio de 2014

A quemarropa


Tus besos me han chamuscado entera mi camiseta blanca. 
Tú y tus besos desos que queman la ropa...







viernes, 4 de julio de 2014

Latidos


A veces la necesidad habita en la piel






 A veces me quedo mirando los libros amontonados en la estantería. 
Los contemplo con una sonrisa porque ahora apenas leo. 
Los toco, los abro, los huelo y los dejo. 
De momento no necesito buscar vidas inventadas. Ahora  solo necesito mis palabras, tus palabras. Tus miradas. Tus manos. Tu piel.
Necesito despertarme contigo con el sol entrando por la ventana, con olor a mar o con olor a bosque, me da igual, y que me mires y me agarres como si acabaras de verme. Olvidarnos del zumo y el café. Y bebernos. Bebernos todos los días.Ver correr el mundo y nosotros ahí, lentos, suaves. Todos fuera y tú aquí, dentro. 
Y que me arrases, que me quemes, que me agotes, que me hagas temblar. 
Y arrasarte, y quemarte, y agotarte con un estremecimiento brutal.  
Y que te levantes cinco minutos antes solo para tumbarte conmigo diez minutos más. Susurrándome al oído que llegas tarde a trabajar. Sin soltar mi mano. Y escribiendo en el espejo del baño que aún no te has ido y ya me echas de menos y quieres volver para terminar todos los besos que se han quedado a medias en mi boca.




 



martes, 1 de julio de 2014

Contrastes

Suerte que nos tenemos




Es una de mis flores favoritas desde que vi los pompones amarillos, apretados, casi perfectos, todos iguales y a la vez tan llamativos, en los que se habían convertido sus semillas de Tagete erecta. 
Desde entonces me fascinan sus mezclas intensas, cómo se combinan sus tamaños, formas y colores, sus pétalos lisos y los no tan lisos, y cuando lo recuerdo me saca una sonrisa gigante… porque desde entonces, lo mío con las flores se ha convertido en amor del bueno. 

(Mi primer par de Tagetes selváticos de esta temporada.)