viernes, 13 de febrero de 2015

Y despertarnos en las colinas que rodean Florencia







Apenas veo la tele, pero cuando paso cerca y está encendida 
y suena su música me paro en seco, como hipnotizada.

Consigue secuestrarme en un viaje delicioso. 
Consigue por unos instantes convertirme en ella.
Y subir por esos peldaños de piedra sintiendo la pureza del paisaje escocés. Y el contacto amable con el pastor. 
Puedo sentir cómo me abriga con su bufanda, y hasta podría acariciar a su Border Collie si extendiera mi mano.

Solo un pestañeo y me veo caminando por las calles de París, un lugar mágico en donde la vida fluye como el Sena, entre puestos de libros y rincones escondidos. Siempre con su olor tan especial.

Y despertarme en el paraíso… 
Con una merienda al caer la tarde en las colinas que rodean Florencia…






 

Cuando pases cerca de la tele y esté encendida, y me veas, busca tu sillón, cierra los ojos y déjate secuestrar...


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