
Apenas veo la tele, pero cuando paso cerca y está encendida
y suena su música me paro en seco, como hipnotizada.
Consigue secuestrarme en un viaje
delicioso.
Consigue por unos instantes convertirme en ella.
Consigue por unos instantes convertirme en ella.
Y subir por
esos peldaños de piedra sintiendo la pureza del paisaje escocés. Y el contacto
amable con el pastor.
Puedo sentir cómo me abriga con su bufanda, y hasta
podría acariciar a su Border Collie si extendiera mi mano.
Solo un pestañeo y me veo caminando por las calles de París, un lugar mágico en donde la vida fluye
como el Sena, entre puestos de libros y rincones escondidos. Siempre con su olor
tan especial.
Y despertarme en el paraíso…
Con una merienda al caer la tarde en las colinas que rodean Florencia…
Con una merienda al caer la tarde en las colinas que rodean Florencia…
Cuando pases cerca de la tele y esté encendida, y me veas,
busca tu sillón, cierra los ojos y déjate secuestrar...
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