Con mi ángel menudo
Ayer por la mañana volvió mi niña. Ya no puede subirse sola al caballo. Me prometió que durante toda la semana comería todo lo que le pusieran en el plato y ha cumplido su promesa. Incluso desayunó ración doble cuando le dijeron que esa mañana nos veríamos. Es tierna y menuda como una niña de ocho años. Pregunté si podía desenchufarla durante un rato de ese trasto de máquina de oxígeno al que la han atado y al decirme los monitores que sí, la levanté de la silla de ruedas que le acompaña desde hace unos meses y me la subí conmigo al caballo.
Vivimos juntas diez minutos emocionantes, paseando tranquilas, sin prisa, sintiendo el aire libre desde arriba y el sonido de los cascos con cada tranco. Y los pájaros. Y mi voz susurrona señalándole cosas y riéndonos.
Solo diez minutos bastaron para devolverle la alegría.
Ahora sé que mi niña volverá a por diez minutos más.
Maravilloso reencuentro con mi ángel menudo.
"...y la niña sacó el caballo del bolsillo de su delantal,
montó en él y se fue volando."
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