Ella que soy yo camina por el bosque, sonríe, se pone los dedos en los labios, se quita los zapatos para caminar por el agua, juega con su pelo, trepa a un árbol.
Se coloca entre un manojo de mariposas y come un arándano.
Ella que soy yo finge ser un ciervo.
Pero entonces, se encuentra con un ciervo real.
Y abraza al hermoso animal.
En ese momento el viento comienza a soplar.
Tú también volverás a casa, Pikins...
me lo prometió el viento.

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