¿Cómo debo
poner el alma, para que no roce la tuya?
¿Cómo debo
alzarla sobre ti, hacia otras cosas?
Quisiera
guardarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón
extraño y silencioso,
donde tu
estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo
aquello que tocamos, tú y yo,
nos une,
como un golpe de arco
que saca de
dos cuerdas una nota.
¿En qué
instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
-Rilke-
Las flores del manzano silvestre me cuentan que la primavera de sol, lluvia y nieve vino para quedarse.
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