domingo, 23 de agosto de 2015

Ese instante que no se olvida







Casi me sorprende el amanecer dibujando con el dedo palabras en el aire.
Dando forma al momento en que descubrí el viejo carro oxidado.
No sabía que siempre había estado ahí.
Fue la luz en las adelfas, estoy segura.

Con qué rapidez te lleva de un instante a otro la brisa cálida del verano...






 
Luego todo se volvió
 nombre propio
 silencio de mi voz tan lejos de su voz
 piedra
 brizna de hierba
 nube
 sonrisa de un amigo
 vaso de cerveza.
Todo caóticamente entrelazado.



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