
¿Quién dijo que sentir no es poesía? Un libro sin final, que
escribes con tu alma. Una nota perdida, una canción perfecta.
Camina, agudiza tus sentidos. Cruza las montañas. Abre tus
alas, acerca tu espíritu a la infinita
sensación.Ve la luz que talla el relieve de los paisajes para
distinguir entre lo majestuoso y lo sencillo.
En el aire está la esencia de cada lugar. Un recuerdo
imposible de olvidar, el olor a tierra, a la humedad, o a la leña que atiza el
fuego y ameniza el sabor. Te cobija, te acoge, como las cálidas aguas que fluyen del
corazón de la tierra.
“Toma mi mano”, dice un susurro cuando el viento acaricia
tus mejillas y eriza tu piel.
Si escuchas el silencio encontrarás el origen de los versos.
El texto es un fragmento de una publicidad turística chilena que me ha encantado.
La foto de cabecera esta sacada desde el Berchhorn, en el Tirol austriaco.
Y el gorrión se llama Josemari, llegó un día y decidió quedarse a vivir conmigo.

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