Puse un poco de Otoño en tu bebida
y tu piel se enfrió
y me quisiste cerca
y aprendí a volar
con el corazón en calma
buscando el cielo
entre dos montañas
atravesando el mar.
Te quería cerca
y quise besarte
y probaste de los primeros albaricoques
y fresas y tu pelo se movió
en el viento como las hojas caídas
y te amé bajo las sábanas
en la larga, larga noche.
Apareciste de repente, me giré y te vi a dos metros de mí.
Parado,
mirando como sin querer mirar. Solo dos pasos y
nos abrazamos como me habías enseñado que se dan los abrazos.
Tocándonos con todo el cuerpo. Y te acaricié el pelo. Fue entonces
cuando empezaron a crecer mis alas...
nos abrazamos como me habías enseñado que se dan los abrazos.
Tocándonos con todo el cuerpo. Y te acaricié el pelo. Fue entonces
cuando empezaron a crecer mis alas...
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