Pero le quiero porque no se parece a nadie
no imita a nadie
no pretende nada
y porque es intenso
cuando ríe
cuando habla
cuando calla.
No hay nada en él que sea normal
que carezca de emoción
que no tenga altos y bajos.
Estar a su lado es como subirse a una montaña rusa
cuando baja, duele y da vértigo
cuando sube
es absolutamente imparable. -No sé quién sintió lo mismo-