Se acerca lentamente por detrás,
envuelve tu cintura con sus brazos
apretándote suavemente.
Y besándote en la nuca te susurra:
¿Cómo está mi estrella?
Y solo sé decirle que me ha encantado ese "mi" posesivo...
mientras me limpio los arañazos de las rodillas con saliva.

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