Regresas mientras observo la pareja de gaviotas en la orilla.
Me das tus buenos días con esa sonrisa que sabes que me encanta
y se me viene todo el amor de golpe.
Y sonrío antes de salir
a dar la vuelta al mundo
para abrazarte por la espalda.
Jota Jota Cale.
Porque mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas.
(Esto también lo he tomado prestado del maestro Neruda.)
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