Nací y crecí con la belleza salvaje
de un mar de aguas bravas.
Pero el destino decidió
en uno de sus atardeceres rojos
de un mar de aguas bravas.
Pero el destino decidió
en uno de sus atardeceres rojos
verme renacer en el Mediterráneo.
En una danza entre el azar y la voluntad.
Con el alma al aire, entre risa y llanto.
Entre pimienta, canela, sal, azúcar y menta.
Renací en el Mediterráneo.
Renací en el Mediterráneo.
Como una leona mansa.
Sabes, cuando la escucho mi corazón se ensancha hasta el infinito.

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