Dulce y salvaje
Fueron dos horas tiernas y salvajes
caminando entre la
dulzura y la tempestad.
Estremeciéndome a cada paso con la voz maravillosa de Silvia.
A veces un hilo, a veces un grito.
Y a oscuras, con la emoción a flor de piel, se asomaron mis
pájaros.
Y con ellos volé hasta caer rendida…
Conseguí llevarme conmigo una pequeña muestra de la pasión, la
dulzura y la explosión que viví durante dos horas de un viernes por la noche.
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