Cae la tarde y suena en el aire Itzhak Perlman.
Sobre la mesa de roble mi cuaderno de tapas duras
dibujadas con arabescos azules.
A mi lado un ramillete de flores silvestres.
Y la silla manchada de polen.
Y la silla manchada de polen.
No sé si conseguiré escribir como si fuera la primera
persona de la tierra
y describiera humilde y sinceramente lo que ve,
experimenta, siente y ama.
Porque es primavera y siento el corazón adormecido.


