viernes, 30 de octubre de 2015

Más de tres minutos



A la orilla del bosque






Llegas y antes de salir del coche suena esa canción que te paraliza.
No te da tiempo de coger la llave que cuelga de una trenza
de cuero marrón.
Te obliga a quedarte quieta, con los ojos abiertos y los sentidos dormidos.
Todos menos uno.
Solo consigues escuchar, escuchar y sentir.
Sentir el alma haciéndose un ovillo al compás de la música,
ahí, en el pecho, cerca de la garganta.






Buff... qué alivio que solo dure unos pocos minutos.
En medio del silencio te prometes que la próxima vez no te atrapará.
La trenza de cuero se balancea ahora en mi mano mientras camino
decidida sin mirar atrás.



jueves, 8 de octubre de 2015

Sorprendiéndome



La mayoría de gente, es como una hoja que cae, gira a través del aire, se agita y golpea el suelo. Pero hay otros, unos pocos, que son como estrellas, siguen un curso fijo del que ningún viento puede desviarlos.








"...Qué extraña ha sido realmente mi vida! -pensó-. Qué rodeos tan curiosos ha dado!
...Qué camino el mío, sin embargo!
He tenido que convertirme en un loco para redescubrir mi interior.
… ¿Por dónde me llevará aún mi camino? Es un camino absurdo, 
que avanza dibujando curvas, tal vez en círculo. 
Que avance como quiera. Yo lo seguiré... 







 

Mientras observaba la moto con sidecar, vestidos ambos de camuflaje, pensaba en las palabras de Siddhartha.